Los muertos no se tocan (por Sebastián Candela)

Pepe Vidal, presidente del CD Ibiza, en el centro, el día de la presentación del grupo Chimera Gold.

Sebastian Candela

Hace unos años escribí en este mismo espacio que la SD Ibiza estaba muerta y enterrada y que había que dejarla descansar en paz. Había sufrido tanto en vida y había sido tan maltratada y vejada en sus últimos años que merecía el descanso eterno. Era el momento de llorar su desaparición y grabar su nombre y el de cientos de futbolistas que fueron nuestros ídolos para siempre en nuestra memoria.

Sa Deportiva, por fin, yacía serena y tranquila. Sin embargo, un grupo de exdirectivos, extécnicos y también exjugadores no respetaron ni siquiera el luto y al poco tiempo decidieron resucitarla para «recuperar su espíritu». Lo llamaron Club Deportivo Ibiza Islas Pitiusas y el mensaje con el que captaron la atención de los aficionados y el que pregonaron parecía inequívoco: «Nunca venderemos el club». Era mentira.

El pasado 2 de marzo firmaron un acuerdo de patrocinio con una empresa italiana y el presidente del club, Pepe Vidal, se reafirmó: «No vendemos el club ni haremos ninguna trastada. Este grupo llega como patrocinador». Otra mentira, porque el pasado lunes firmaron en la asamblea la cesión de la gestión deportiva de la entidad a los inversores italianos. No me extraña que Vidal y sus compañeros no sepan dónde meterse. Solo espero que antes de esconderse tengan la hombría de dar la cara y expliquen lo que nadie entenderá. Que se mueran de vergüenza

Sebastián Candela es jefe de deportes de Diario de Ibiza

Futbolpitiuso.es

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