
Alineaciones:
Peña Deportiva: Samuel Carrasco, Nicolas Ortiz, Alvaro Marti De Las Heras, Santiago Rosa, Samuel Alex, Ander Montori, Manuel Exposito, Santiago Maroto, Pedro Jesus Martinez, Julen Echaniz y Luis Enrique Mendez.
Sustituciones: Marc Fraile por Santiago Rosa (min.65), Mubarak Alhassan por Alvaro Marti De Las Heras (min.75), Alejandro Manuel por Manuel Exposito (min.75) y Aleksandr Mikheev por Santiago Maroto (min.86)
Binissalem: Mateu Vaquer, Manuel Jesus, Alpha Oumar, Juan C Murillo, Javier Pou, David Garcia, Antoni Valles, Pau Vila, Amador Mestre, Josep Bennasar y Juan Moya.
Sustituciones: Elias Chentouf por Alpha Oumar (min.30), Alexandre Martinez por Juan Moya (min.70), Adrian LÓpez por Elias Chentouf (min.89), Sergi Oliver por David Garcia (min.89) y Adalberto Miguel por Antoni Valles (min.89)
Goles: 0-1 David Garcia (min 53) y 1-1 Ander Montori (min 66)
Árbitro: Javier Alemany Romero. asistido por Sonia Valenzuela Chaouqi y Miquel Tur Silverio.
Tarjetas: Manuel Exposito (amarilla, min 52) y Alejandro Manuel (amarilla, min 90) para el Peña Deportiva. Alpha Oumar (amarilla, min 11) para el Binissalem.
Comentario:
La Peña Deportiva sumó un empate ante el Binissalem en un partido de esos que exigen carácter. Hubo golpe en contra, hubo reacción inmediata… y, al final, un 1-1 que sabe a esfuerzo, aunque no termine de impulsar.
El equipo de Raúl Garrido volvió a demostrar que no se rinde fácil. Cuando el Binissalem se adelantó y parecía que el encuentro se ponía cuesta arriba, apareció Montori para devolver el equilibrio apenas unos minutos después. Gol de fe. De convicción. De no bajar los brazos.
A partir de ahí, la Peña apretó. Intentó inclinar el campo. Buscó el segundo con insistencia, con ese punto de rabia competitiva que define a los de Raúl Garrido esta temporada. Sin embargo, el marcador ya no se movería. Ni por ocasiones ni por ganas fue… simplemente faltó ese pequeño detalle que convierte un empate en victoria.
La Peña se queda ahora a diez puntos de los colíderes, aunque con un partido pendiente que mantiene una pequeña rendija abierta. Eso sí, la sensación es de estar en tierra de nadie: la misma distancia que le separa de arriba es la que le protege de su inmediato perseguidor, el Llosetense.
Ni frío ni calor. Una posición incómoda.
Redacción




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