Georgi Dimitrov, el dudoso honor de ser el peor delantero centro de la historia del Mallorca

Georgi Dimitrov

Esta ha sido la vigésimo quinta temporada del Mallorca en Primera División. Tiempo suficiente como para que el vestuario haya sido cobijo de un enorme crisol de delanteros. Desde el primero de todos, el jiennense Haro, autor de 11 goles en el debut en la máxima categoría del equipo, en 1960, hasta el último fichado como especialista del área, el argentino Fernando Cavenaghi, que tuvo que marcharse precipitadamente en enero porque no entraba en los planes de Michael Laudrup.

Lo cierto es que repasando la nómina de “9″ que han vestido la camiseta bermellona hay que admitir que por aquí han pasado muy buenos goleadores. Futbolistas como Pepillo, que en 1962 se convirtió en el fichaje más caro de la historia del Mallorca (1.500.000 pesetas), Domínguez, Magdaleno, Claudio, Milojevic, Amato, Dani, Biagini, Tristán, Luque, Eto’o, Güiza o Aduriz le han dado mucho lustre al frente del ataque mallorquinista. Sin embargo, dado que el club nunca ha tenido demasiados recursos económicos, con frecuencia ha sido necesario recurrir a mercados alternativos, y allí es cierto que el resultado no ha sido el esperado.

Creo que cuando hablamos de fracasos hay que diferenciar entre futbolistas que llegaron aquí con cierto nombre (Cavenaghi es el último caso, pero ahí entrarían también otros como Quinteros o Gabrich) y otros que eran unos completos desconocidos, y que tal como vinieron se marcharon entre el más absoluto anonimato. En este rango encontramos al que, por números, hay que considerar sin duda el peor delantero centro que ha tenido el Mallorca en toda su historia, el búlgaro Georgi Dimitrov, cuyo palmarés en la isla se reduce a 45 minutos disputados el 27 de abril de 1991 ante el Barcelona. Por increíble que parezca, fue su única aportación al equipo. Serra Ferrer le sacó en el once inicial y en el descanso le sustituyó por Hassan Nader. Y de él nunca más se supo.

Dimitrov, que llegó en el mercado de invierno de la temporada 90-91 procedente del Lokomotiv de Plovdiv, consiguió algo que parecía imposible, empeorar los números de su compatriota Peter Kurdov, que en la temporada anterior había sido fichado en circunstancias análogas, pero que al menos llegó a disputar siete partidos, durante los que marcó incluso un gol. Y ojo, no es que Dimitrov se encontrara precisamente con mucha competencia en la delantera, porque de hecho en aquella Liga el Mallorca promedió menos de un gol por jornada y finalizó con unos pírricos 32 tantos. De aquí se volvió a Bulgaria, al Levski Spartak de Sofía, luego probó suerte en Turquía y finalizó su carrera en el Lokomotiv, su antiguo equipo, en el que se retiró en 1998.

De todos modos, aquellas fueron unas temporadas en las que el Mallorca no acertó para nada en sus fichajes de delanteros extranjeros. Primero Kurdov, luego Dimitrov, y para acabar de completar el cuadro Peter Méndez y Koncalovic. Por supuesto ninguno de ellos fue jamás aspirante al balón de oro.

Tomeu Maura (futboldesdemallorca)

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