´Cuando llegué al Mallorca sólo había un teléfono y una secretaria´

"Están mi mujer, mis hijos y mis nietos, pero después viene el Mallorca, que es mi vida".  Foto: Tooru Shimada
"Están mi mujer, mis hijos y mis nietos, pero después viene el Mallorca, que es mi vida". Foto: Tooru Shimada

El jefe de seguridad se retira tras 33 años en el club y se queda con el recuerdo del «ascenso a Primera en Logroño».

SEBASTIÀ ADROVER. PALMA. Una parte del corazón del Mallorca le pertenece. Toni ´Tatxa´ Planas (Es Jonquet, 1942) se retira como jefe de seguridad de un club por el que se ha desvivido desde hace treinta y tres años. Ahora seguirá suspirando por el rojo y negro, pero desde las gradas.

– ¿Ha recibido muchas llamadas?

– Estoy muy contento porque he recibido muchas de amigos, de ex directivos, ex presidentes y que me han dado ánimo. Puedo decir que hay mucha gente que me aprecia.

– ¿Alguna llamada le ha hecho especial ilusión?

– Dos aficionados de Bilbao que durante muchos años siempre les he llevado algo cuando íbamos ahí. Me llamaron llorando y me pidieron que esto no quedara así, fue una llamada muy bonita. Les conocí a raíz de ir con el equipo a jugar contra el Athletic, una vez que entrenamos en Lezama y yo estaba con Campano, que era muy joven.

– ¿Quiénes son los futbolistas a los que les ha cogido más cariño?

– Decir un nombre es complicado porque jamás nadie me ha tratado mal. Cuando uno se pone la camiseta del Mallorca todos son iguales, no hay titulares ni suplentes.

– ¿Etoo es el mejor jugador de la historia del Mallorca?

– Etoo es del fútbol moderno pero ha habido otros muy buenos, como Magdaleno, Pepillo y Forteza. Disfrutaba de ver jugar a Julià Mir, que era un extremo finísimo.

– Ha pasado mucha gente por la Penya Arrabal.

– Cogimos la Penya hace treinta y tres años, así que imagínese. Campano, Etoo, que venía a comer a casa, Luque, Moyà, Riera, Prats… Hay muchos que venían cuando eran unos niños y ahora ya son hombres.

– ¿Cuál es la mejor época del club que ha vivido?

– Estos últimos diez años. Desde el mandato de Mateu Alemany porque la Liga de Campeones son palabras muy grandes. Hablo un poco inglés y nos hacíamos bromas con los discursos que teníamos que hacer con los rivales. Visitamos muchos países y fueron unos años esplendorosos.

– ¿De qué viaje se acuerda?

– Hay muchos, pero me acuerdo del de Birmingham en la final de la Recopa. Antonio Asensio me llevó en su coche a visitar muchos lugares, fue muy agradable. Tengo una anécdota con él, triste pero bonita. En una eliminatoria con el Mónaco me dijo: «Iremos tú y yo a pasear por ahí la semana que viene, te quiero a mi lado». Aquel día me pidió una aspirina porque tenía dolor de cabeza. Ya no le vi más. Se portó muy bien conmigo, me tenía tanto cariño que en mi santo me regaló un reloj de oro.

– Usted ha tratado con decenas de entrenadores del Mallorca.

– He tenido mucho roce con todos. Siempre he mantenido que el entrenador que está en el club es el mejor del mundo hasta que se marcha, así siempre puedes estar con ellos y ellos confían en tí. Con Manzano tengo mucha confianza, he hablado mucho con él.

– ¿Cuál es su mejor recuerdo en el club?

– El ascenso a Primera en Logroño en 1986 fue una locura. Esa ciudad estaba a nuestro favor porque una semana antes habíamos salvado del descenso al Logroñés, fue un día extraordinario. Hubo un ambientazo, fue algo impresionante porque todas las calles eran rojillas. Recuerdo que en un bar tuve que pagar 90.000 pesetas en champán porque estaba tan alegre que dije que invitaba yo a varias mesas, así que me rasqué el bolsillo feliz.

– ¿Y el peor?

– Fue cuando perdimos la promoción contra el Oviedo. Estaba sentado con mi mujer en una escalera del Lluís Sitjar hasta la medianoche, hasta que vino Guillem Coll y nos echó de ahí. Fue una noche horrible, estaba demasiado abatido.

– Y aquel final de temporada en el que se adelantó al Levante para salvarse.

– Me acuerdo que en el descanso del último partido contra el Betis, con el que perdíamos 0-1 y estábamos en Segunda, Mateu Alemany me cogió del cuello y me dijo que me levantara y que animara a todos para espabilar. Nos dio una lección.

– Qué pena ver ahora el Lluís Sitjar.

– Dan ganas de llorar. Me da igual quién, pero esto hay que solucionarlo de una vez. Esto no pasaría en ningún lugar de España.

– Son demasiados recuerdos en es Fortí.

– Todavía me acuerdo de niño cuando saltábamos para ver al Mallorca, que estaba en Tercera. Era extraordinario pasar allí el domingo por la tarde.

– Han pasado muchos presidentes.

– Todos se han portado muy bien conmigo, desde Miquel Contestí a Tomeu Vidal.

– Usted ha desempeñado muchas funciones en el club.

– Ayudaba en lo que podía a Miquel Contestí, incluso hubo días que hice paella para cinco mil personas, fui consejero en la etapa de Miquel Dalmau, el jefe de expedición en los viajes y cuando entró Beltrán ya me dijeron que tenía que trabajar para el club de forma profesional. Y me hicieron jefe de seguridad. A partir de ahora deberán tener la carrera para ejercer esta función.

– ¿Qué recuerda de las visitas de los representantes de la UEFA?

– El Sitjar no tenía condiciones de seguridad de ningún tipo. Recuerdo en la semifinal de la Recopa con el Chelsea, en la que vinieron tres mil ingleses, que cuando estaba todo solucionado me preguntaron dónde estaban los baños. Me quedé alucinado. Pensé que si se los enseñaba me echaban a la calle porque la gente siempre iba a una pared. Me dio 24 horas para solucionarlo y al final pusimos 25 baños portátiles. También contra el Hearts nos denunciaron porque había una portería con dos centímetros menos. Al final se jugó porque el estadio estaba lleno y si no lo hacíamos nos mataban.

– ¿Ha cambiado mucho el club en las últimas tres décadas?

– En aquella época había un teléfono y una secretaria, lo demás eran voluntarios, así que imagínese.

– ¿El futbolista ha cambiado?

– Ahora son más profesionales, pero porque tienen mejores condiciones.

– ¿Nació siendo mallorquinista?

– Mi corazón estaba partido de niño porque jugué mucho tiempo en el Soledad, era mediocentro, pero jugué cinco años en el amateur del Mallorca y ahí nació mi mallorquinismo.

– ¿Qué significa el Mallorca?

– Es mi familia. Están mi mujer, hijos y nietos, como es natural, pero después ya viene el Mallorca. Es mi vida.

– ¿Y a partir de ahora?

– Me dedicaré más a la Penya Arrabal, a pescar y después los domingos a ver el fútbol, como hacía antes. Necesito descansar.

– Su marcha coincide con el recorte de empleados que ha emprendido el club.

– Quizá no he elegido el mejor momento para dejarlo, pero mucha gente ya sabía que me quería retirar. Mi relación con Javier Martí Asensio ha sido extraordinaria, me ha tratado de maravilla en todo momento. Me entristece que algunos empleados se tengan que ir. Se lo dije al consejero delegado.

– ¿Es un milagro que el club siga en Primera División?

– Se lo diré muy claro. Tenemos un buen entrenador, un buen segundo entrenador, un buen secretario técnico, un buen delegado, un buen preparador físico, un buen preparador de porteros. Con este grupo se puede ir a la guerra, es difícil que a este grupo no le vaya bien porque son muy buenos. Y quiero lanzar un mensaje a Marcos Martín porque ha hecho un extraordinario trabajo. Si llevamos trece años en Primera División debe ser por algo.

DIARIO DE MALLORCA

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