Crónica Liguilla 2ª B: Tudelano 2-1 Baleares, El At. Baleares asciende a 2ª B

El trio arbitral con los capitanes del partido
El trio arbitral con los capitanes del partido

El Atlético Baleares vuelve a ser equipo de 2ª B, equipo de bronce afición de oro.

Alineaciones:

Tudelano: Gonzalo, Delgado, Lumbreras, Igor, Kiko, Pitu, Toni, Roncal(Arturo), Pacheta, Moreno, Jorge Rodriguez(Aibar).

Baleares: Linares, Pau Pomar, Ivok, Esteban, Oscar, Bazan(Ernesto), Lawal, Llisto(Nacho), Gio, Edu(Rafeal) y Peter.

Goles: 1-0 min.34 Ivan Moreno, 2-0 min.73 Igor, 2-1 min.83 Gio de penalty.

Arbitro: Nander Gonzalez ayudado por Borja Pascual y Alberto Gomez. Muy mala actuación del colegiado, horroroso.

Tarjetas: Amarillas a Linares, Ivok y Pau Pomar doble y expulsión por el At. Baleares y a Pacheta, Igor y Pitu, Lumbreras, por el Tudelano.

Comentario:

PARTIDO ÉPICO.

400 almas blanquiazules desplazadas a Tudela han ayudado a obrar un milagro de los verdaderamente difíciles. un arbitraje absolutamente calamitoso (3 amarillas para los de Pedraza en los primeros 20 minutos de juego), leña a destajo por parte de los locales, ante la pasividsad del trio arbitral, 30 minutos en inferioridad numérica en la consecución, y alguna oportunidad fallida por los de Lumbreras han necesitado de mucha épica por los visitantes para hacerse con la eliminatoria.

Ya en el minuto 3 Pacheta remataba de cabeza muy ajustado junto al palo de Linares, quien siete minutos después recibía una absurda amarilla por pérdida de tiempo. Seis después la amarilla era para Ibok, y en el 25 para Pau Pomar. Por si fuera poco, a la media hora de encuentro se lesionaba Edu, dejando su sitio en el rectángulo de juego a Rafeal. Y sólo cuatro minmutos después llegó el primer mazazo para los de la vía de cintura.

Pelota a la banda para Toni, le dobla un compañero -en presumible fuera de juego-, éste centra a la frontal e Iván Moreno remata de cabeza cruzándola ante la estirada de Linares. La eliminatoria estaba igualada.Poco más que reseñar en estos primeros cuarenta y cinco minutos. En la segunda, la salida de los de Pedraza, muy enchufados, no obtuvo premio alguno ante la meta de Gonzalo. Los locales intensificaron el ritmo, a pesar del calor reinante en el Elola Olaso, y en el quince de la reanudación llegó el segundo mazazo para los blanquiazules. Pau Pomar era expulsado. Para mayor desquicio visitante, en el 28 de la reanudación llegó el segundo tanto de los locales. 2-0 y uno menos, un arbitraje calamitoso y pocas esperanzas de salir con vida de la eliminatoria. Pero -cosas del fútbol- el Tudelano no supo qué hacer con tamaña renta, y la mitad del once parecía inclinarse por ir en búsqueda del tercero, mientras que la otra mitad tendía al conservadurismo.

Fruto de ello, tras algunas oportunidades más de los locales, llegó el contragolpe que ponía justicia en el partido, en el arbitraje y en la eliminatoria. Rafeal se hace con el esférico en la medular, un rebote le favorece, se marcha como una bala hacia la frontal, escorado a la banda derecha, le salen al paso dos jugadores visitantes, se deshace de ambos con dos recortes extraordinarios y penalty escandalosamente claro que el colegiado vasco no tuvo más remedio que señalar ante el desánimno de la parroquia local.

Toma el cuero con decisión Giovanni, la sitúa sobre los nueve metros; los corazones blanquiazules latían con frenesí.; lanza con la diestra y el cuero se aloja en el fondo de las mallas de Gonzalo, del Elola, de Tudela y de la Tercera división. La proeza se había conseguido. Hasta el final nervios, interrupciones, cambios, desazón en los locales, frenesí en los visitantes.

Con el dos a uno, un paradón de Linares comienza a despejar las dudas. La hazaña -con 10- es posible. Un libre indirecto en el descuento provoca la locura en ambas aficiones. Lanzan los locales y el cuero sale junto al palo derecho de Linares. Era el fin, el delirio, la consecución del mayor de los logros posibles. Regocijo blanquiazul, lágrimas, la meta soñada se ha conseguido.

El Atlético Baleares alcanza la segunda división B. Pero no sólo eso. La afición ha demostrado, una vez más, su grandeza y la del club ante el que se rinden y con el que sueñan. Gritos de Ernesto, Ernesto, vítores a Fernando Crespí, manteo al entrenador. Una fiesta. Ahora queda la consolidación, el nuevo proyecto, el nuevo sueño. En este club, el de los sueños rotos, todo es posible; ahora más que nunca, todo es posible.

Daniel Riera para Fútbol Balear

Fotos T. Moya para Fútbol Balear

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