Manzano: Un adiós por confirmar

Manzano, un adiós por confirmar
Manzano, un adiós por confirmar

La amargura se dibujaba en el rostro de Gregorio Manzano cuando abandonó Son Moix el pasado sábado. La agónica clasificación del Sevilla para la Liga de Campeones hizo mella en el ánimo del preparador andaluz, que salió del estadio que ha convertido en un fortín esta temporada con los brazos en alto y mirando hacia la grada. ¿Un gesto de agradecimiento hacia la afición o una despedida? Más bien las dos cosas.

En su quinta temporada en el banquillo bermellón, Manzano ha pulverizado récords y expectativas, dejando al equipo en una quinta posición que nadie hubiera profetizado cuando arrancó la competición. El jienense acaba contrato el 30 de junio y todo apunta a que será el primer eslabón que se desprenderá de la cadena. Por mucho que estos días juegue al despiste.

El doble mérito de Gregorio Manzano esta temporada ha consistido en reconstruir un equipo en el que se fueron cinco futbolistas titulares y no bajarlo de la sexta posición durante toda la competición. Un logro de tales proporciones le ha hecho merecedor de numerosos elogios que han llegado de todos los rincones del fútbol patrio, el último de un gurú de este deporte: «Es un ejemplo a seguir», alabó Johan Cruyff hace unos días. Pese a todo, ha estado en el centro de la diana de las críticas de una parte de la afición y de la prensa local.

Gregorio Manzano no tiene equipo para entrenar la próxima temporada, por mucho que sus destinos más probables parezcan Sevilla o la Premier League. Mateu Alemany tampoco le ha ofrecido la renovación. El inminente concurso de acreedores deja las manos atadas al propietario a la hora de abordar la planificación de la próxima temporada. Con el agravante de que ni siquiera se sabe cuánto tiempo va a estar el abogado mallorquín al frente de la institución bermellona en pleno proceso de venta de su paquete accionarial.

El futuro laboral de Gregorio Manzano es incierto, pero lo es mucho más el del Mallorca y el preparador andaluz no está dispuesto a revivir el caos y la confusión que presidieron los dos últimos veranos. En 2008 Vicenç Grande protagonizó un bochornoso intento de venta a Paul Davidson; y en 2009 Alemany repitió el esperpento con Carlos González. En ambos casos la víctima fue la planificación deportiva que dirigía el técnico de Bailén: hubo muchos nervios, improvisación y fichajes de última hora.

El proceso de venta no se ha resuelto y con el concurso de acreedores a la vuelta de la esquina, todo hace presagiar que la institución se encamina a otro estío convulso, pero esta vez sin Manzano redactando el listado de altas y bajas. «Siempre llevaré al Mallorca en mi corazón», afirmó el entrenador en la víspera del encuentro ante el Espanyol, el de su más que probable despedida. «Este club es el que me lo ha dado todo, es parte de mi historia como entrenador profesional y estoy muy agradecido a todos», agregó para después poner algo de suspense: «No es una despedida, aunque espero no haber defraudado a nadie en el sentido profesional».

El andaluz abrió su segunda etapa en la entidad bermellona un 14 de febrero de 2006 (en 2003 había ganado la Copa del Rey). Arriesgó recalando en un equipo que entonces ocupaba plazas de descenso y que ahora deja en Europa. Han sido 205 partidos de Liga y 33 de Copa del Rey, registros que le han colocado como el entrenador que más veces ha dirigido al Mallorca desde un banquillo. Hace unos meses superó la marca de Llorenç Serra Ferrer, que dejó el equipo tras 184 partidos.

Los números han brillado con especial intensidad esta campaña en Son Moix, donde el Mallorca ha contabilizado quince triunfos como local en los que ha sumado 42 goles a favor, registros nunca logrados en Primera División. Los 46 puntos que ha logrado en casa emparejan al equipo con el de Luis Aragonés que en la campaña 2000/01 finalizó la competición en tercera posición.

Pese a todo, no ha sido una temporada fácil para el andaluz. En el recuerdo queda su enfrentamiento con Javier Martí Asensio, los virulentos ataques que recibió por sus polémicas declaraciones sobre la afición mallorquinista y la situación de preconcurso de acreedores.

Aventurar cuál será su sustituto resulta imposible ahora que el capítulo deportivo se desplazará a un segundo plano. Lo que está claro es que se abre una etapa de contención en el gasto y el futuro entrenador percibirá unos emolumentos muy inferiores a los casi dos millones de euros que se ha embolsado Manzano esta última temporada. Se acaba un ciclo, se va una parte de la historia del club.

diariodemallorca

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