Iyayi Osaheni, de depredador del área a árbitro

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Ser árbitro después de futbolista viene a ser algo así como hacer examen de conciencia. Es como ver tu otro yo, esa imagen que devuelve el espejo donde te ves reflejado pero ahora con silbato y tarjetas. La historia de Iyayi Osaheni es particularmente interesante. Ahora árbitro y antes futbolista. Pero no mucho antes. A la finalización de la temporada 2017 se encontró en la disyuntiva de hacer un reset y decidir si colgaba las botas y agarraba el silbato.

Natural de Nigeria (1991), Iyayi fue un clásico del fútbol balear. Militó en equipos como el Club Deportivo Soledad, Son Ferrer, Son Cladera, Alaró, Montuïri Soledad y La Victoria. Era un futbolista muy conocido en la Isla. Su envergadura y talento en el campo le hicieron muy popular en el balompié mallorquín, pero entendió que sus días de futbolista habían tocado a su fin.

Y entonces decidió probar en el arbitraje. Y no le ha ido mal. Ha dirigido partidos en Tercera, Segunda y Primera Regional como árbitro principal y es también asistente en Preferente y Tercera. Además de ser un buen colegiado, Iyayi destaca por su gran envergadura. Sus kilos de músculo y fibra los trabaja a diario y lo hace al aire libre, en el Portixol concretamente, junto a su entrenador Precious Osayande, que es quien mantiene a tono el cuerpo de colegiado. «Decidí en un momento de mi vida qué hacer, si seguir jugando o continuar vinculado al fútbol como árbitro. Me di cuenta de que siendo árbitro disfrutas también de este deporte. Jugar me gustaba mucho, disfrutaba más, pero por circunstancias el arbitraje me llena mucho», relataba el colegiado.

Iyayi era un futbolista muy veloz, potente, guerrero. Un soldado al servicio del equipo. «Era una pesadilla para las defensas, también era muy conflictivo», relata el exfutbolista en el encuentro con Ultima Hora. Como árbitro todas las virtudes que exhibía como jugador ahora no son tan necesarias porque con el silbato deben salir a relucir otras características. «Yo fuera del campo soy una persona muy abierta y divertida, pero dentro del campo no me reconocen, soy muy diferente. Muy serio. Los informes indican que tengo que cambiar mi carácter, no dialogar tanto, ser más estricto. Como he sido jugador, hablo mucho con ellos y les entiendo más», relataba Iyayi.

Precisamente esa faceta de ser exjugador influye en su relación con los futbolistas sobre un terreno de juego. «Me he dado cuenta de que cuando tomas una decisión siempre hay una parte que no está de acuerdo. Yo he sido jugador, he ido a protestar al árbitro y ahora me vienen a mí y yo intento no perder mucho tiempo explicando los motivos que me llevan a tomar una decisión u otra. Les digo, si quieres luego te lo explico y si me viene uno y me responde mal o es prepotente tomo medidas, no queda más remedio», manifiesta el colegiado.

Ahora, siendo árbitro, Iyayi entiende lo difícil que en ocasiones lo ponen algunos futbolistas. «Muchos futbolistas no saben la reglas de juego, incluso hay entrenadores que desconocen las últimas novedades. Cuando era jugador el árbitro pitaba una cosa y yo me quejaba y ahora me doy cuenta de que él tenía razón», razona.

Sobre su relación con la grada también es especial. «Cuando era jugador si desde la grada se metían conmigo miraba a quien me insultaba y ahora, siendo árbitro, me hace reír. Me han dicho de todo, pero se me escapa la risa», relata.

Ultima Hora

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