
Alineaciones:
Pòrtol FC: Pau Bujosa, Joan Martínez, Alejandro Ramírez(Marc Sampol, 61′), Miquel Sirera( Jaume Pujol, 76′), Raúl Zafra, José M. Ramírez, Alejandro Latorre(Adrian Ortega, 76′), Guillem Marc Campins, Ingler Rubén Merlín(Juan Alberto Calle, 61′), Pau Canals(Alejandro Vázquez, 46′), Juan C. Amador.
PE Sant Jordi: Ivan Bonet, Luis Daniel Benítez, Néstor Rojo, Daniel Reales( Oscar Andres Gualdron, 72′), Gianluca Alfenoni, Rinson López, Pau Ferrer, Mountaga Ndao, Alessandro Nicolás Luzzi, Agustín Carella(Juan Martín Casco, 83′), Esteban Damián Mascareña.
Goles: 1-0 Minuto(54′)
Árbitro: Daniel Martín Pérez asistio en bandas por Álvaro Gómez Ruiz y Héctor Cabellos Cruz.
Tarjetas: Amarillas a los locales Latorre (64′) y Zafra(82′) y para los visitantes Rinson López(58′)
Comentario:
La primera mitad evidenció la tremenda tensión de lo que había en juego. Con un palpable «miedo a perder», ambos equipos iniciaron el choque con un ritmo pausado, alternándose el control de la posesión. Sin embargo, empujado en volandas por una afición local que llenó las gradas y no dejó de animar, el Pòrtol FC dio los primeros avisos serios con dos ocasiones clarísimas que rozaron el gol. El conjunto ibicenco contestó buscando transiciones rápidas, pero la falta de eficacia en los metros finales mandó el duelo al descanso con las tablas intactas (0-0).
Tras la reanudación, el Pòrtol salió dispuesto a cambiar el guion. Solo habían transcurrido cuatro minutos de la reanudación cuando la fortuna se alió con los locales: un centro-chut desde fuera del área se fue envenenando hasta pillar adelantado al guardameta del Sant Jordi, colándose en la portería para desatar el delirio con el 1-0.
A partir del minuto 70, el partido entró en una fase táctica y de supervivencia. Los entrenadores movieron los banquillos de forma masiva: los locales para apuntalar la defensa y los visitantes para quemar todas sus naves. Los últimos diez minutos se convirtieron en un monólogo del PE Sant Jordi, que embotelló por completo al Pòrtol en su propio campo. Emergió entonces la figura del guardameta local, que atajó de forma milagrosa cada disparo para sellar una ventaja mínima, pero de oro puro, que los mallorquines tendrán que defender con uñas y dientes dentro de siete días en Ibiza.
Redacción


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