La semilla centenaria del Atlético Baleares

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El 3 de abril de 1920, hace hoy un siglo, el diario ‘La Última Hora’ se hacía eco en su primera página de la aparición de dos nuevos clubes de un deporte entonces desconocido para muchos llamado fútbol y que comenzaba a sumar adeptos. Aquel primer paso que dieron los trabajadores de Isleña Marítima y de la Fundición Carbonell se convirtió en la semilla del Baleares FC -tras adoptar los nombres de Mecánico y Mallorca, respectivamente, y fusionarse-, que con el paso de los años derivó en el actual ATB tras la unión en 1942 con el Athletic Fútbol Club…

Pero la historia comenzó mucho más atrás. En concreto hace 100 años con la siguiente reseña periodística: «En los talleres de la Isleña tengo noticias que se hacen preparativos para formar un team. En la Fundición de los señores Carbonell se organiza otro once, que promete ser un terrible rival por la corpulencia de la gente obrera que se alista», rezaba la nota.

Esta era la primera vez que dos conjuntos de extracción obrera formaban un equipo de fútbol. En este sentido influyó el Decreto del Conde de Romanones, que consistía en la jornada laboral de ocho horas -una reivindicación histórica de los trabajadores- que permitía cierto tiempo libre a la clase más humilde para desarrollar otras actividades de ocio.

El Fundición Carbonell adoptó inicialmente el mismo nombre de la empresa y poco después el de Mallorca, nada que ver con el actual Real Mallorca ya que entonces el club bermellón -que acababa de cumplir cuatro años-se llamaba entonces Real Sociedad Alfonso XIII Fútbol Club.

Los colores de aquel Mallorca constaban de camiseta y pantalones totalmente blancos y jugaba sus partidos en un solar llamado sa Síquia Reial, situado entre la actual Avenida Comte de Sallent y la calle Blanquerna.

En su local social de Can Rasca coincidió con el Mecánico, otro club de extracción obrera que estaba formado por los trabajadores de la compañía Isleña Marítima (actual Trasmediterránea).

Su camiseta adoptó los colores de la compañía marítima: tres franjas azules sobre fondo blanco, inspirándose en las iniciales I-M de la compañía en fondo azul que adornaban las chimeneas de los vapores de la Isleña Marítima.

Ambos clubes comenzaron a estrechar lazos y a disputar amistosos. De hecho, el primer partido registrado del Mecánico lo jugó el 25 de abril de 1920 en la entrepista del Velódromo de Tirador, propiedad de la sociedad ciclista Veloz Sport Balear, contra el Fundición Carbonell.

Debido a la común raíz obrera de los jugadores y aficiones pronto surgió la sintonía entre ambos clubes y decidieron unirse para formar un club más potente. El 14 de noviembre de 1920 -aunque otras fuentes apuntan al día 20- se produjo la fusión del Mecánico y el Mallorca con el nombre de Baleares Football Club.

Los pantalones eran azules para aprovechar, debidamente recortados, los monos de trabajo de sus trabajadores. Además, los colores representaban los colores del mar y del cielo.

El local social del nuevo club permaneció en el café Can Rasca, que hasta entonces lo había sido de ambos clubes. El terreno de juego fue el que hasta entonces había utilizado el Mallorca, sa Síquia Reial. En cuanto a la equipación se adoptó la camiseta a rayas blancas y azules del Mecánico y el pantalón blanco del Mallorca.

El Mecánico tiene la cara visible de Gabriel Cifre Borràs, oficial de la Isleña Marítima, que fue el impulsor y presidente oficioso, aunque el primer presidente del Baleares FC fue Bartolomé Llabrés Albertí. Cifre y Llabrés simbolizan el verdadero inicio blanquiazul.

El nuevo Baleares FC debutó el 21 de noviembre de 1920 ganando por 0-5 en el Velódromo de Tirador al Veloz Sport Balear, en aquel entonces uno de los equipos más potentes del panorama regional.

Con la fusión de ambos equipos el nivel deportivo y la atención social fue en aumento. El 13 de marzo de 1921 se disputa el primer derbi Baleares-Alfonso XIII y, según las crónicas, la rivalidad comienza a ser fuerte entre las aficiones.

Dos décadas después de aquella reseña en ‘La Última Hora’, el 27 de mayo de 1942, nace el actual ATB, un club que no existiría si hace ahora un siglo unos trabajadores no se hubieran puesto manos a la obra…

Si alguien puede presumir de conocer al detalle los acontecimientos que sucedieron hace hoy un siglo en relación a la semilla del Baleares FC es Manuel García Gargallo (Barcelona, 1973). Doctor en Historia y autor, entre otros, del libro Els origens de l’Atlètic Balears (1920-1942) Dels inicis a la fusió, el historiador compara el nacimiento del equipo blanquiazul con el del Atlético de Madrid. «Es un caso casi gemelo, aunque ellos adaptan el origen del club de más edad, el Athletic Club de Madrid de 1903, en aquella fusión con el Aviación Nacional al término de la Guerra Civil, pasándose a llamar Athletic Aviación de Madrid», apunta Manuel García, que recuerda aquella primera noticia en ‘La Última Hora’.

«Fue la primera vez que en Palma se organizaban equipos de fútbol de la clase obrera gracias al Decreto Romanones. Fue una forma de canalizar el ocio a través del deporte que comenzó a dar sus frutos en aquella década de los 20».

Como historiador considera que el origen del actual ATB es de hace un siglo. «Hay fusiones y fusiones y desde un punto de vista legal y jurídico, surge una nueva en 1942 nos guste o no. Pero no sólo se puede tomar la referencia del factor legal porque sino sería demasiado simplista. Investigando lo que sucedía antes de esa fecha, hay una continuidad y eso se nota porque el alma continúa. Se mantienen los colores, el estadio, la rivalidad con el Mallorca y el grueso de la afición. El Athletic lo que añade es el nombre porque, visto con perspectiva, era un equipo más de los que se absorbieron. Igual que el Mediterráneo FC, que fue el tercero o el cuarto equipo de Palma y no dejó su huella», apunta García Gargallo.

El historiador indaga más en la historia centenaria: «El Baleares FC se profesionaliza alrededor de 1922 y se proyecta Son Canals, inaugurado un año después. Ya es el segundo equipo de Mallorca, después del Alfonso XIII. Durante esa época fue absorbiendo otros clubes con la única excepción del Athletic FC, que no solo no se deshace sino que se fusiona».

Es entonces cuando nace el actual ATB. «Sobre el papel es un club nuevo, pero social e históricamente tiene continuidad porque sigue el camino del Baleares FC. El Athletic no tenía la misma afición ni tampoco rivalidad con el Alfonso XIII. La sede social fue una peña más y el presidente pasó a ser el vicepresidente. Fue una fusión con un gesto cordial y de caballerosidad porque se quedaban sin campo», apunta Manuel García Gargallo.

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