Alineaciones:
Cartagena: Iván Martínez; Jurado, Serrano, Imanol Baz (Diego Gómez, 66′), Nacho, Fidalgo, Luismi Redondo (Alcañiz, 66′), Larrea (De Blasis, 55′), Ander (Chiki, 46′), Ortuño (Chuca, 82′), Kevin Sánchez.
UD Ibiza:Ramón Juan; Unai Medina, Pedreño, Monju (Nacho, 27′), Albert; Iago Indias (Del Pozo, 75′), D. García (Svensson, 75′), Castillo; Del Olmo (Glazer, 82′), Davo (Sofiane, 82′) y Bebé.
Goles: 0-1 Davo(11′), 1-1 Ortuño(33′), 1-2 Davo(38′), 1-3 Castillo(57′), 1-4 Svensson(80′) penalti
Árbitro: Sergio Escriche asistido en banedas por Juan Carlos Montoya Gómez y Manuel Muñoz Guille. 4ª áarbitro Javier Guillán Mateo
Tarjetas: Amarillas a los locales Marc Jurado(18′), Nacho(45′) y Luismi Redondo(50′) y a los visitantes Albert(48′ y 90′) y Iago Indias(66′).
Campo: Cartagonova.
Comentario:
La UD Ibiza firmó en Cartagonova algo más que una victoria amplia: se regaló una tarde de reconciliación consigo misma. El 1-4 ante el Cartagena, incontestable en el marcador y sostenido por un juego fluido y reconocible, fue la mejor versión del equipo desde la llegada de Miguel Álvarez al banquillo. Un triunfo que no solo suma puntos, sino que restituye certezas en un proyecto que necesitaba señales de vida.
El Ibiza salió al partido con una convicción poco habitual en semanas recientes. Sin complejos, con el balón como argumento y con Davo como punta de lanza de un ataque incisivo, el conjunto celeste comenzó a desmontar la estructura defensiva del Cartagena desde los primeros compases. A los siete minutos, el delantero ya había avisado en una acción confusa dentro del área. Fue el preludio de lo inevitable.
El primer gol llegó pronto, en el minuto 11, tras una jugada tan caótica como reveladora. Bebé centró desde la izquierda, la defensa local no acertó a despejar y, tras una sucesión de rechaces, Davo apareció donde siempre deben estar los delanteros para empujar el balón a la red. No fue un gol estético, pero sí profundamente simbólico: el Ibiza estaba más despierto, más intenso y más convencido que su rival.
La superioridad visitante se fue haciendo evidente con el paso de los minutos. El Cartagena defendía con dudas y el murmullo de la grada comenzó a transformarse en silbidos. Iago Indias estuvo cerca de ampliar la ventaja a balón parado, mientras el Ibiza encontraba espacios con una facilidad preocupante para los locales. Aun así, el fútbol volvió a demostrar su naturaleza caprichosa.
En una de las pocas llegadas claras del Cartagena, Ortuño tuvo el empate en sus botas, pero golpeó el aire en lugar del balón cuando se encontraba solo ante Ramón Juan. El delantero tendría una segunda oportunidad poco después, esta vez de cabeza, en una acción que terminó con un choque fortuito con Monjonell, obligado a abandonar el campo con el rostro ensangrentado. Nacho ocupó su lugar.
El Ibiza seguía jugando mejor. Una larga combinación culminó con un centro-chut de Unai Medina que no encontró rematador en el segundo palo, y David García llegó tarde por centímetros. Sin embargo, cuando parecía que el descanso se acercaba con ventaja celeste, el Cartagena encontró el empate. Jurado centró desde la derecha y Ortuño, esta vez sí, controló con tiempo y superó a Ramón Juan ante la pasividad defensiva. El marcador no reflejaba lo visto, pero devolvía al partido una igualdad engañosa.
La respuesta del Ibiza fue inmediata y devastadora. Apenas cinco minutos después, Bebé probó fortuna desde fuera del área y el portero local no acertó a blocar el disparo. El rechace quedó franco y Davo volvió a aparecer para firmar su doblete. El 1-2 fue un golpe anímico del que el Cartagena ya no se recuperó.
El tramo final del primer tiempo fue un monólogo visitante. Con siete minutos de añadido, la Udé rozó el tercero en varias ocasiones. Del Olmo y José Albert tuvieron el gol en sus botas, pero el descanso llegó con un marcador corto para los méritos ibicencos.
La sEgunda parte no alteró el paisaje. El Cartagena movió el banquillo buscando una reacción que nunca llegó. El Ibiza mantuvo el control, gestionó los tiempos y golpeó de nuevo cuando quiso. En el minuto 58, una transición rápida conducida por Bebé terminó con un pase lateral preciso y el remate de Fran Castillo, que encontró la red tras tocar el larguero. El tercer gol fue la confirmación definitiva de la superioridad visitante.
Con el partido decidido, el Ibiza no bajó el ritmo. Fran Castillo rozó el cuarto tras una buena acción individual y Ramón Juan se permitió el lujo de firmar una de esas paradas que sostienen estados de ánimo, negándole el gol a Fidalgo con una estirada felina. Poco después llegó la escena perfecta para cerrar la tarde.
Max Svensson, recién ingresado al terreno de juego, provocó un penalti y asumió la responsabilidad de lanzarlo. Engañó al portero lo justo y celebró un debut soñado con el 1-4. Un gol que fue también una declaración de futuro.
Redacción




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