Muito obrigado, Ronnie

Ronaldo es el mejor nueve de la historia del fútbol

Cuando uno es un niño y empieza a interesarse por este deporte comienza a escuchar nombres como los de Di Stefano, Pelé y Maradona, sus gestas, sus talentos, sus logros. Cuesta poco imaginar lo que representaron para el fútbol después de ganarse un hueco en su historia. Pero no es comparable a seguir la trayectoria de un futbolista que ha marcado una época sin que te hayan contado o hayas leído sus victorias, sus derrotas, sus alegrías o sus avatares, sino haber comprobado por qué su nombre estará escrito con letras de oro junto al de los grandes. Hoy ha confirmado su retirada de los terrenos de juego uno de ellos: Ronaldo Luís Nazário de Lima.

A sus 34 años no lo tenía así planeado, pero su cuerpo ha dicho basta y la impotencia de tener en la mente una jugada que su físico no podía admitir ha sido el detonante. Tenía contrato con el Corinthians hasta final de año pero ha querido ser consecuente con su estado y con la idea de que lo mejor era poner punto y final a una carrera plagada de éxitos y obstáculos. Su camino ha estado marcado por dos palabras: goles y lesiones, los primeros en abundancia, las segundas, por desgracia, también. Una pregunta se atisba cuando se repasa la trayectoria de Ronaldo: ¿Hasta dónde habría llegado si las lesiones le hubieran respetado?

A pesar de haber jugado en algunos de los mejores equipos del mundo no creo equivocarme al decir que los momentos que más feliz han hecho a Ronaldo los ha vivido con la camiseta de la selección brasileña. Máximo goleador de la historia de los mundiales con quince goles, uno más que los alemanes Müller y Klose, Ronaldo ha disputado cuatro, ha ganado dos y ha sido subcampeón en otro. En el primero no jugó ningún minuto pero vivió una experiencia inolvidable con diecisiete años al lado de magos como Romario o Bebeto, de los que a buen seguro aprendió algunos trucos. En el segundo fue nombrado mejor jugador y perdió la final ante Francia, de infausto recuerdo por las convulsiones que sufrió la noche anterior, que a punto estuvieron de dejarle fuera y que condicionaron su rendimiento.

Fue el tercero el más feliz. En Corea y Japón, en el año 2002, Ronaldo tomaría cumplida venganza de su calvario con las lesiones para demostrar al mundo que todavía tenía mucho que ofrecer al fútbol, dejando a los escépticos sin argumentos y dibujando una sonrisa a los aficionados. Ya no tenía la apariencia atlética de aquel jugador que deslumbró en PSV, Barcelona e Inter, lucía un curioso flequillo en su habitual cabeza afeitada y llegaba al mundial bajo la tutela de Scolari, que confió en él a pesar de su inactividad. Ronaldo no le decepcionó y fue la estrella arropado por socios como Rivaldo y Ronaldinho. Marcó ocho goles, dos de ellos en la final ante Alemania, y demostró que a pesar de haber perdido parte de su potencia seguía siendo el mejor delantero del planeta.

Lo mejor de sí mismo lo había dado antes de su primera lesión importante en 1999 con el Inter, pero tal era su talento que tras las lesiones sufridas seguía siendo un fuera de serie. Tras el mundial fichó por el Real Madrid, convirtiéndose a mi parecer en el galáctico más rentable de todos. No fue el más caro y su idilio con el gol en el Bernabéu fue clave para su equipo en numerosas ocasiones. Su último club en Europa fue el Milan, donde ya eran evidentes sus problemas de sobrepeso, donde volvió a tener numerosos problemas con las lesiones y donde marcó goles cuando éstas le dejaron. Tras dos temporadas en San Siro llegó el momento de volver a Brasil. Fue al Corinthians junto a un viejo amigo: Roberto Carlos. Allí continuó haciendo lo que mejor sabe, marcar goles, y allí ha puesto punto y final a su carrera.

No creo exagerar al afirmar que Ronaldo es el mejor nueve de la historia del fútbol. Cuando se acercaba a la portería existía la seguridad de que algo podría ocurrir, y cuando encaraba al portero el gol era una certeza. Dos mundiales, dos Copas de América, una Recopa de Europa, una Intercontinental, dos ligas, dos Balones de Oro o tres FIFA World Player son algunos de sus éxitos, además de 420 goles en 616 partidos. 420 celebraciones, 420 momentos de felicidad de un futbolista marcado con un don para perforar las porterías rivales. Momentos como el gol ante el Compostela o el marcado ante el Valencia quedarán para siempre en la retina del aficionado, que no olvidará a O Fenômeno. Por todo ello, muchas gracias, Ronaldo. Muito obrigado, Ronnie.

Notasdefutbol.com

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